El alba rompe en lo alto detrás de la imponente y dentada pared de la Cordillera, una visión nítida de picos oscuros que alzan sus empinadas laderas sobre un alto pedestal de bosque que se eleva desde el mismo borde de la costa. Entre ellos la cabeza blanca de Higuerota se eleva majestuosamente sobre el azul. Grupos desnudos de enormes rocas salpican con diminutos puntos negros la suave cúpula de nieve.